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Croissant y café con leche

Naoki Urasawa, es uno de los mangakas mas populares y admirados de la industria, en lo personal he tenido la oportunidad de ver el anime de Monster; obra de gran calidad realizada posiblemente en la mejor época de Madhouse; disfrute del suspenso episodio tras episodio de su obra posiblemente más emblemática, como lo es 20th Century Boys, pero no voy a hablar en esta ocasión de ninguna de estas obras, ambas maravillas de este medio, sino de su obra más reciente, obra corta y menos dramática, me refiero a Mujirushi.

En esta obra de tan solo nueve episodios, Urasawa nos da como protagonista a un hombre cuya esposa decide abandonarlo, dejándolo solo con una niña hija de ambos, además de haber tomado malas decisiones financieras y a consecuencias  de estas posee una gran cantidad de deudas; situación que lo lleva a aceptar la oferta de un peculiar personaje; oferta consistente en asestar un robo en uno de los museos más famosos del planeta el “Louvre”. Mencione anteriormente, que esta obra era menos dramática, y después de leer la pequeña sinopsis puedes preguntarte como es esto posible. La obra contiene cierto nivel de drama, pero no tan elevado como las obras citadas en un principio ni nos mantendrá sentados al borde de nuestros asientos como en los puntos más álgidos de estas; en esta ocasión somos testigos de una obra más ligera en ese aspecto y en su lugar le da paso a la comedia, sin abusar de ella.

En cuanto a su dibujo en lo personal nunca me ha gustado el estilo de este artista, pero sería necio de mi parte no admitir como calza perfectamente con la historia, sobre todo cierto detalle nimio en un principio, pero de suma importancia al final de la serie. Sobre su narrativa Urasawa, nos da una obra gratificante de leer, no es tan profunda como nos tiene acostumbrados, aun así no deje de entretenernos.

Sin duda una obra entretenida, y posiblemente la causa de cierta sonrisa al leerla, sobre todo por cierta situación. Además es una obra de un maestro del mundo del manga, cuyo nombre es sinónimo de calidad, y si no lo conocías es una buena obra para empezar a hacerlo.

Hasta una próxima entrada, Au revoir.

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